POR / Florentino Duran
HATO MAYOR. El robo de ganado es una triste realidad en el país, apoyada en una mafia con complicidad de policías, militares, estamentos de la justicia y gente de poder, que ha dejado pérdidas millonarias y provocado la quiebra de pequeños y medianos productores en varias poblaciones de zona, según denunció la Federación de Asociaciones de Ganadores de la Región Este (Fedagare).
Pablo Contreras, presidente interino de la entidad, dijo que más de 200 ganaderos se fueron a la quiebra el año pasado, producto del cuatrerismo que se ha sentido con mayor intensidad en Monte Plata y Hato Mayor, y más controlado en las comunidades de Higüey y El Seibo. Indicó que en tres meses las pérdidas por este delito para el sector pecuario fueron de RD$3 millones en Hato Mayor.
Contreras afirmó a DL, que el nivel que ha alcanzado el robo de reses y su complicidad, amerita una atención del Gobierno central, debido "al crimen que constituye, como un problema social grande y que repercute en la economía de nuestros pueblos".
"En los robos hay sectores económicos de poder, debido a que se advierte que si un comandante policial trabaja en una zona, se mudan a otra y es obvio la complicidad judicial, debido a que son mínimas las condenas, se atrasan las medidas de coerción y los procesados logran la libertad fácilmente, aún siendo encontrados en flagrante delito", sostuvo.
Dijo que, incluso, algunos productores se niegan a denunciar los robos por temor a represalias, dado que residen en apartadas comunidades junto a sus familias. Citó un caso en que se utilizaba una ambulancia para movilizar las reses.
Reconoció el esfuerzo de algunos fiscales, así como las limitaciones de vehículos en algunas dotaciones policiales, sin embargo dijo que el mayor escollo es que esta mafia se maneja como una "industria nacional", por lo que pidió ponerle fin a la situación.
